Sady, emprender con éxito y sanando

Sady llegó a España hace 20 años buscando mejores oportunidades para su futuro. Fue durante su estancia en Madrid cuando conoció a su marido, quien, unos años más tarde, sufrió un infarto de miocardio que le llevó a estar en coma varios meses, lo que le provocó numerosas secuelas y daños neurológicos como resultado. Cuando despertó “no podía hablar, comer, caminar… no se acordaba de nada, era como un bebé, y los médicos me dijeron que se quedaría en estado vegetal”, recuerda Sady.

Indagando e informándose sobre la situación de su marido, finalmente encontró un tratamiento de medicina hiperbárica con la que pudo recuperarse. “Cuando estás en una situación como esta, no te queda otra opción que seguir adelante, dejar a un lado el sufrimiento y pensar en positivo. Lo único que quería era ayudar a mi marido a salir adelante”, afirma Sady, quien, mientras su marido se encontraba en el hospital, aprovechó para formarse como auxiliar de enfermería. De esta manera también aprendió los cuidados que iba a necesitar su marido cuando le dieran el alta en el hospital.

Debido a esta experiencia, Sady decidió entonces ayudar, además de a su marido, a más personas con este tratamiento. Tras realizar los estudios en Madrid y llevar a cabo sus prácticas en un hospital de daño neurológico, terminó abriendo en Estepona (Málaga) una clínica especializada en medicina hiperbárica.

“Al principio fue difícil, porque estás en una actividad que no controlas”, relata ella, que, hasta ese momento, había trabajado siempre en Contabilidad y Administración y Programación de Sistemas. De esta manera, tuvo que reunir un equipo de trabajo para poder llevar a cabo su negocio: un director médico, un médico en medicina subacuática e hiperbárica, un operador de cámara hiperbárica, una auxiliar de clínica, departamento de marketing y publicidad… Sady se encuentra orgullosa del equipo que ha logrado formar: “todos somos un gran equipo que estamos desde los inicios. Aunque yo también hago un poco de todo (marketing, relaciones públicas, auxiliar de clínica, operadora de cámara…), lo que más me gusta escuchar a mis pacientes y darles mucho ánimo”.

Del mismo modo, se encuentra muy orgullosa de todo lo que ha logrado hasta ahora. “Mi nueva profesión me aporta muchas alegrías y satisfacción personal porque esta iniciativa de crear el Centro de Medicina Hiperbárica para mejorar la calidad de vida de mi marido, también me permite seguir ayudando a mucha más gente”. Su orgullo no es para menos, ya que ha logrado posicionar esta clínica como referente a nivel europeo. ¡Todo un logro para Sady y su familia y una satisfacción por nuestra parte por contar con #mujeresIN como ella!

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