Ibtissam y Karima son dos mujeres luchadoras y trabajadoras, que buscan la oportunidad de conseguir trabajo para demostrar su valía y sacar adelante a su familia. Ambas están siendo atendidas por Accem desde el “Programa de integración sociolaboral para inmigrantes” un programa cofinanciado por el Fondo Social Europeo y el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Ibtissam Aboulas tiene 39 años, risueña y muy tímida, nació en Marruecos, y aunque lleva mucho tiempo en España, se muestra insegura cuando tiene que hablar el idioma. Hace unos años se divorció de su marido, y ahora es ella la que educa y cuida de Yasmín y Salma, sus hijas adolescentes. Cuenta que, aunque ella estudió solo hasta la secundaria en Marruecos, quiere que sus hijas puedan hacerlo, porque sabe que el futuro está en que se formen y tengan la educación que ella no pudo recibir. ”Me gustaría que pudiesen estudiar… que sean maestras… o lo que ellas quieran”, dice. Ibtissam trabaja de limpiadora: casas, portales, oficinas… aunque lleva unos meses sin encontrar nada y eso le preocupa bastante. Su idea es que la contrate una empresa de limpieza de oficinas y escaleras. Insiste bastante en su profesionalidad y honradez: “Yo no robo, no miento… solo quiero trabajar”.

Karima Debboun es su amiga. Tiene una voz dulce y pausada, y 45 años recién cumplidos. Vive con sus 3 hijos y su marido en Madrid, y durante los últimos meses ha estado haciendo varios cursos de costura y patronaje. “Me decidí por la confección porque tengo la pierna mal y necesito estar sentada”, confiesa. Cose vestidos, blusas… y lo que le pongan. Hoy lleva un blusón naranja que ella misma se ha hecho. “De la costura sé muchas cosas, puedo trabajar con las manos y montar un vestido sin máquina”, dice orgullosa. Muy perfeccionista, confiesa que su problema es que no le gusta dejar las cosas a medias o mal hechas. “Soy muy ordenada (…) cuando trabajo, mi cabeza está con esa blusa, con nada más”. En la asociación donde ha estado realizando los cursos de costura están muy contentos con su participación, dicen que es una mujer muy trabajadora y motivada. Karima ahora está buscando trabajo, pero repite en varias ocasiones que no es fácil, porque la gente no la conoce. “Estoy pasando por una situación complicada y necesito trabajo, un sueldo”.
Ambas mujeres tienen una historia en común de esfuerzo y superación, un ejemplo de personas que tienen mucho que aportar a la sociedad, con independencia de su género, edad, orientación sexual, creencias, cultura u origen racial o étnico. Ellas son #personasin

